De nuevo estoy aquí esperando la llegada de alguien que logre sacarme de esta madriguera, tratando de encontrar en la oscuridad un motivo por el cual vivir, escarbando en lo más profundo de mi existir el porque estoy así, mirando alrededor, pues puede ser que escuche más que al viento pasar por el pasillo oscuro que da a mi habitación, de nuevo aquí estoy... sola.
Tanto dolor he soportado, que mis fuerzas se han agotado, por todo el tiempo que he estado en constante entrada y salida de personas que vienen a arrancarme una parte de mi vida y otras que afortunadamente me entregan un pedazo de cielo en cada sonrisa en cada momento. Al ver alrededor y no sentir a nadie cerca, se transforma en un infierno donde las llamas calcinan a mi aturdido corazón, este infierno lleno de ausencias que me hacen ver mi cruda y merecida realidad .
Más sin dejar de pensar vuelvo a mi cuarto, donde el único refugio son las paredes y donde mi único confidente es un instrumento de madera que conoce de principio a fin todas mis penas y penas, pues el termino alegría se esta perdiendo poco a poco en ese efecto que implota cada partícula de mis pensamientos, y sigo en mi cuarto escribiendo por inercia en una hoja de papel todo aquello que desearía hacer, decir, pensar, sentir si estuviera con alguien más.
No pido mucho, no exijo en lo mas mínimo, lo único que anhelo es volver a tener a esa persona que me escuchaba, me guiaba, que sonreía conmigo cuando me miraba desplomado con la cara al suelo y que trataba de ayudarme a cargar con todo el peso de mis confusiones existenciales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario